— Esta experiencia nos recordó una vez más por qué hacemos lo que hacemos.
El pasado mes de marzo, la familia Grapat viajó a Italia para compartir unos días muy especiales con Seminastorie, un espacio donde los libros, el juego y las historias acompañan el crecimiento.
Tuvimos la oportunidad de organizar tres talleres: dos con familias y niños, y uno dedicado a adultos. Las sesiones con niños fueron una invitación a jugar sin palabras, sin explicaciones, dejando que los materiales hablaran por sí mismos.
Observar cómo los niños se implican libremente en el juego es a menudo la forma más clara para que los adultos comprendan todo su potencial.
Con los adultos, exploramos un proceso diferente: primero jugar, después compartir y reflexionar juntos sobre la experiencia — dando espacio para escuchar, observar lo que había emergido durante el juego, poner palabras a las sensaciones, descubrimientos y preguntas, y conectar la experiencia vivida con una comprensión más profunda de cómo el juego abierto favorece el desarrollo de los niños. Cuando los adultos se permiten explorar sin buscar respuestas inmediatas, surge una comprensión más profunda y conectada. Cuando simplemente se permiten jugar — sin intentar racionalizar qué pueden aprender los niños de un material u otro — algo cambia realmente. Con el tiempo y la experiencia directa, los adultos empiezan a comprender cómo el juego libre y abierto puede enriquecer la vida de sus hijos. Es entonces cuando se revela la magia silenciosa de los materiales abiertos.
Fueron días de conexión, intercambio y cuidado, en un entorno que respira belleza y autenticidad. Volvemos con la sensación de que, cuando el juego es libre y compartido, se convierte en un lenguaje universal.
Nos llevamos esta experiencia como una nueva semilla en nuestro camino creativo.
