Esta Navidad, hazte oír y ve a la tuya
Hoy nos hace mucha ilusión compartir algo en lo que llevamos mucho tiempo trabajando. Después de meses de diseñar, imaginar, repensar y crear, por fin tenemos aquí nuestro catálogo de Navidad. En su corazón encontraréis el tan esperado Calendario de Adviento 2026, acompañado de dos nuevos conjuntos de adornos. Una colección que nace de uno de los procesos creativos más bonitos que hemos vivido y que teníamos muchas ganas de compartir con vosotros.
Como cada año, queríamos crear algo que acompañara el camino hacia la Navidad, más que limitarse a contar los días que faltan para que llegue. A menudo tenemos tanta prisa por llegar a aquello que esperamos que olvidamos que buena parte de la magia está, precisamente, en todo lo que ocurre antes. Y, al fin y al cabo, los momentos que compartimos por el camino son los que permanecen en nuestra memoria mucho después de que la celebración haya terminado.
Nuestro Calendario de Adviento nace de esta idea. Lo hemos imaginado como un espacio abierto a la curiosidad y a la creatividad, donde cada día abra la puerta a una nueva posibilidad sin decirnos dónde nos tiene que llevar. Un espacio sin una única manera correcta de jugar, crear o imaginar. Un espacio para seguir nuestras propias ideas, cambiar de opinión, probar cosas inesperadas y, quizá, hacernos oír un poco más y seguir nuestro propio camino.
Dentro encontraréis 24 invitaciones: jugar, crear, pensar, hablar, sentir y, sencillamente, ser. Una para cada día de Adviento. Pero este es vuestro calendario, y tenéis todo el derecho a hacerlo vuestro. Podéis pintar el librito o las cajas, añadir vuestras propias notas, empezar a leerlo por el final, saltaros un día, repetir la invitación que más os ha gustado o compartirla con alguien. Podéis seguir las propuestas tal como las encontráis o llevarlas hacia un lugar completamente diferente. Aquí no hay normas, excepto las que vosotras decidáis inventar. Hacer las cosas a vuestra manera también es haceros oír y seguir vuestro propio camino. Es saber que vuestras decisiones importan, que vuestra voz importa y que no siempre tenemos que hacer las cosas como se han hecho hasta ahora. Tenemos derecho a ser niños hoy, no mañana. A decir «no» cuando algo no nos hace sentir bien. A ser silenciosos, tímidos, ruidosos, extraños, curiosos, desordenados o, simplemente, ser quienes somos. Tenemos derecho a seguir formando parte del mundo tal como somos.
Este es nuestro Manifiesto de este año, firmado por todas las pequeñas voces del mundo que se atreven a hacerse oír, a ser desordenadas y a ser libres. Un recordatorio de que la infancia no necesita que la ordenemos, que la hagamos callar ni que la obliguemos a encajar en ningún sitio. La infancia merece espacio para ser exactamente como es: llena de opiniones, contradicciones, grandes emociones, ideas extrañas, desórdenes preciosos e infinitas posibilidades.
Los niños saben algo que los adultos a veces olvidamos: la vida no es una carrera. Es un camino, y no hay una única manera de recorrerlo. A veces, lo mejor que podemos hacer es no tener ningún plan y, simplemente, dejarnos llevar. Seguir un pensamiento allá donde nos quiera llevar, pasar una tarde haciendo algo solo porque nos apetece o convertir un momento tranquilo en una aventura inesperada. Esta es la clase de libertad a la que queremos hacer espacio durante el Adviento.
Tenemos muchas ganas de hacernos oír y de ir a la nuestra, de celebrar la infancia, de inventar nuevas normas y de romper algunas de ellas. Diciembre es un momento mágico para hacer precisamente eso: crear, jugar, decorar, imaginar, hablar, reír y llenar los días de pequeños momentos que quizá acaben convirtiéndose en recuerdos que nos acompañarán durante mucho tiempo. Llenemos estos días de diciembre con un toque de creatividad, un poquitín de chispas y mucho espacio para todo lo que está por venir. Abramos estos pequeños tesoros día tras día, juguemos con ellos, hagámoslos nuestros y celebremos cada día como si la Navidad ya hubiera llegado. Porque la vida es bonita, y cada día de la infancia merece estar lleno de momentos que valga la pena recordar.
Esta Navidad, hazte oír y ve a la tuya. Crea tus propias normas. Sigue tu propio camino. ¡Sé exactamente quien eres!
Con amor,
Vuestra familia Grapat · ·
